

La industria cervecera fue una de las primeras en darse cuenta de las ventajas de los vehículos industriales a motor. Muy pronto establecieron una tupida red de transporte en el Imperio Alemán. Como es sabido, la cerveza no mejora con el tiempo. Para poder calmar la sed de los clientes, es necesario transportar con la mayor rapidez posible la cerveza, de la fábrica al vaso.
Para poder imponerse a sus competidores de carne y hueso, los caballos de vapor de los vehículos motorizados tenían que demostrar su superioridad. Pronto se establecieron los primeros cálculos de rentabilidad de la historia de los vehículos industriales. Y, como suele suceder, los vehículos con la estrella asumieron el liderazgo...