

Herbert Wurst tiene una colección con más de 500 modelos en miniatura de vehículos para bomberos y servicios municipales. El origen de esta afición es un cambio de domicilio, que obligó a Wurst a dejar su cargo en el cuerpo voluntario de bomberos de Stuttgart-Münster. Como consuelo, empezó a coleccionar miniaturas a escala 1:87.
Como es fácil imaginarse, no se trata propiamente de juguetes. El ejemplar más singular de la colección procede del año 1960: una Mercedes-Benz L 319 con carrocería de furgón, acondicionada para el servicio de salvamento con bote inflable. No obstante, de vez en cuando Herbert permite que su nieto Julio juegue con alguna de las piezas de la vitrina, pero siempre bajo la supervisión del abuelo. Por otro lado, la afición a los modelos a escala no puede curar la verdadera pasión de Herbert Wurst: desde 1985 es miembro del cuerpo de voluntario de bomberos de su nueva ciudad, Stuttgart-Birkach.