

En el año 1974, tres austriacos en busca de aventura decidieron emprender una travesía de 15.000 kilómetros, recorriendo en buena parte el desierto africano. El vehículo elegido no fue un modelo especial para todoterreno, sino una Van Mercedes-Benz L 206 D/24.
Durante el largo viaje no faltaron vivencias impresionantes: por ejemplo, por mencionar sólo una, el encuentro con el fabuloso pueblo de los Tuaregs, en el que los hombres se cubren con un velo y las mujeres van descubiertas. En cambio, no supuso aventura alguna la conducción de la Van, que prestó sus servicios con fidelidad y sin ninguna incidencia digna de mención.