

80 vehículos de Mercedes-Benz, entre otros el modelo 208, tomaron parte en una prueba a gran escala dentro del proyecto «Propulsiones alternativas» iniciado por el Ministerio Federal Alemán de Investigación y Tecnología.
Se trataba de estudiar la viabilidad del combustible M 15: una mezcla de 85 % de gasolina súper y 15 % de metanol. Con ello, Daimler-Benz AG demostró su actividad en el campo de los combustibles basados en alcohol.
El desarrollo de la furgoneta Mercedes-Benz 307 E se caracteriza por dos requerimientos: por un lado, no debía disminuir el compartimento de carga en comparación con el modelo de serie. En segundo lugar, se buscaba un equipo de regulación sencillo para la propulsión eléctrica.
Los acumuladores energéticos, en dos unidades de 90 voltios cada uno, se instalaron debajo del piso del vehículo. De ese modo era más fácil desmontar las baterías hacia abajo. Los resultados de esta prueba demostraron la viabilidad técnica y la rentabilidad de la 307 E en el tráfico rodado.

