

Daimler-Benz presentó en marzo de 1972 un prototipo experimental con la designación LE 306: la primera furgoneta eléctrica con baterías intercambiables. Este modelo tenía una capacidad ascensional del 16 %, una autonomía de 65 km con la carga de una batería, y podía alcanzar una velocidad máxima de 70 km/h.
La LE 306 incorporaba un motor de corriente continua y excitación en derivación con 31 kW de potencia continua o 52 kW de potencia punta. El tamaño y el equipamiento de la LE 306 eran equiparables a los de la L 306 D. Los furgones y la versión combi tenían una carga útil de 1,45 t.
