Con la invención del motor rápido y del automóvil en los años ochenta del siglo XIX, Gottlieb Daimler y Karl Benz ponen, independientes todavía el uno del otro, la primera piedra para la aparición del tráfico motorizado individual. Ambos integran sus trabajos de desarrollo privados en empresas propias con ayuda de financieros y asociados: en octubre de 1883, Benz funda en Mannheim la empresa Benz & Co. Rheinische Gasmotoren- Fabrik, en noviembre de 1890 surge en Cannstatt la Daimler-Motoren-Gesellschaft (DMG).
Para conseguir que sus productos se dieran a conocer y resultaran inconfundibles, ambas empresas buscan marcas de fábrica que quedaran fácilmente grabadas en la memoria. Primero optan por los nombres de los propios inventores, «Benz» y «Daimler», garantes del origen y la calidad de motores y vehículos. La marca registrada «Benz & Cie.» no vuelve a cambiar de nombre, únicamente en 1909 una corona de laurel sustituye a la rueda dentada que rodeaba el nombre de Benz desde 1903. Muy al contrario, al comenzar el nuevo siglo los productos de la Daimler-Motoren-Gesellschaft (DMG) adoptan un nombre de marca enteramente nuevo: «Mercedes».