A menudo, las grandes ideas surgen bajo tejados pequeños. Como el del edificio del jardín de Gottlieb Daimler en Bad Cannstatt. Allí fue donde, en las noches del año 1883, nuestro genial inventor y su colega Wilhelm Maybach alumbraron en secreto el primer motor rápido, y fueron acusados por el jardinero de acuñar moneda falsa.
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