Cuando, en 1928, un Nürburg se convirtió en el primer Mercedes blindado, desarrollamos un principio que ha mantenido su vigencia hasta ahora: la protección integrada de fábrica. En los más de ochenta años que nos separan de aquel vehículo, nuestra competencia ha ido creciendo, tanto en lo referente a la producción como al desarrollo. Una tradición sin la que S-Guard, E-Guard y M-Guard no serían posibles. Ocho décadas de investigación y perfeccionamiento, en estrecha colaboración con organismos oficiales reconocidos internacionalmente para brindarle la máxima protección posible frente a las crecientes amenazas. Para Mercedes-Benz Guard, ir por delante en la construcción de áutomóviles blindados es ya una tradición.